Diagnóstico y tratamiento

Diagnóstico Prenatal

Cada vez con mayor frecuencia el diagnóstico se lleva a cabo en la ecografía de la semana 20 del embarazo. Los ginecólogos experimentados son capaces de detectar hasta un 70% de las fisuras labiales y un 30% de las fisuras palatinas aisladas.

Llevar a cabo un diagnóstico temprano permitirá un despistaje precoz de otras posibles anomalías asociadas, así como el planteamiento de la interrupción del embarazo en caso de fetos polimalformados.

Se recomienda concertar una visita temprana con la familia, que en muchos casos no han oído hablar anteriormente de las fisuras labiopalatinas, para proporcionarles la información necesaria sobre los primeros meses de vida del bebé y que, llegado el momento, se sientan más seguros y menos ansiosos con la malformación y puedan disfrutar del nacimiento del bebé igual que cualquier otro papá.

¿Cuál es el tratamiento de la FLP?

El tratamiento será principalmente (aunque no exclusivamente) quirúrgico.

El calendario quirúrgico está bien definido y es respetado por prácticamente la totalidad de los servicios implicados en el tratamiento de la FLP.

0-3 meses. Plantear necesidad de ortodoncia prequirúrgica.

3-6 meses. Queiloplastia, cierre del labio.

12-18 meses. Palatoplastia, cierre del paladar y drenajes timpánicos

2-6 años. Valorar necesidad de tratamiento logopédico y ortodóncico.

4-7 años. Tratamiento de la insuficiencia velofaríngea.

9-11 años. Injerto óseo.

16 años. Rinoplastia y ortognática.

Este calendario es aproximado y no todos los niños afectos precisan todas las cirugías.

¿Dónde operarle?

No hay madre o padre que no desee lo mejor para su hijo/a. Por eso entendemos que la pregunta que se hacen las familias ante el desconocimiento y la necesidad de atención médica de su hijo/a es “¿Dónde van a proporcionarle la mejor atención?“. Todos tenemos alguna vecina que nos recomienda un “médico buenísimo que operó de algo de eso a un primo de mi cuñado...”. Y un familiar que nos genera angustia “Ay, cariño, pero se saben lo que se hacen, ¿verdad?

Así que conocemos la incertidumbre que da poner a tu hijo/a en manos de especialistas de cuyo trabajo no hemos oído hablar.

Nuestra recomendación:

1. No se trata de un sólo médico, sino de un equipo. Procura que, donde se asista a tu hijo/a, disponga de la posibilidad de comunicación con todas las especialidades necesarias para el mejor tratamiento de la fisura labiopalatina.

2. El equipo debe estar familiarizado con la patología del niño fisurado y sus posibles complicaciones, debe de tener una experiencia demostrada.

3. El centro médico debe estar provisto de personal e infraestructura necesaria para la cirugía y hospitalización de pacientes de temprana edad.

4. Siempre hay alguien que ha pasado por lo mismo que tú antes: infórmate en AFICAVAL.

 

Fuente: SOCEFF